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Los Técnicos de Prevención: ¿Lloramos o aportamos?

 

 

“No entiendo a los Técnicos de Prevención. Siempre están llorando: no me hacen caso, no siguen mis instrucciones, no se leen mis documentos… Si no consigues que te escuchen, igual es que el mensaje que estás lanzando no interesa a nadie.”

Esta frase, aproximada, me la dijo el CEO de una de las Compañías en las que trabajé en el marco de una Jornadas de PRL. Y no podía más que darle la razón, aunque escueza. En ese momento estábamos implantando un plan de cambio cultural en esa Compañía, cambio que empezaba por modificar la manera de trabajar del propio Servicio de Prevención.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, decía Einstein. Y los profesionales de la Seguridad y Salud ya llevamos muchos años utilizando herramientas que no conducen a una integración y un compromiso dentro de la Empresa, entre otras muchas:

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El miedo (imperativo legal, la inspección de trabajo, la responsabilidad penal). Puede tener un efecto inmediato, pero no a medio ni largo plazo. Porque a base de gritar “que viene el lobo”, no conseguimos cambiar mentalidades y cuando el lobo no llega, o cuando ha pasado, ya no tenemos ninguna fuerza.

  • La “independencia”. Se supone que “mi” problema como técnico de prevención es identificar las necesidades, pero luego, ¿nos implicamos en ser parte de la solución? Si no somos parte de la solución, somos parte del problema. Y cuando nos implicamos, ¿colaboramos en espacios de actuación con los demás o decidimos por todos?
  • El lenguaje y documentación. Informes infumables, procedimientos complicadísimos y llenos de documentos de escaso (o nulo) valor preventivo, normas, tecnicismos. Si queremos que nos entiendan, debemos hablar su lenguaje, encontrar qué palabras clave les hacen levantar la cabeza y en qué momento. Palabras, mensajes, ideas que contribuyan a que tengamos un objetivo común, enriquecedor, que nos satisfaga en nuestras (¿diferentes?) necesidades.

Estos y muchos más errores hacen que nuestra profesión no esté valorada como se merece: Somos muy afortunados trabajando para ayudar a la gente a estar más sana (y feliz). Pocas profesiones son más bonitas que la nuestra. Pero si nosotros no nos lo creemos, ¿quién se lo va a creer? Si en lugar de buscar la manera creativa de conseguir avanzar y buscar metas comunes, nos dedicamos a quejarnos y a amenazar, ¿cómo vamos a ganar aliados, cómplices en nuestra función?

En nuestro país hace falta un avance en la cultura preventiva, pero este avance no se producirá si nosotros, los profesionales del Bienestar y la Seguridad, no lo lideramos. Si no nos observamos y vemos qué hacemos y qué deberíamos hacer. Si no nos convertimos en agente de cambio. Si nos quedamos en la queja (lo más fácil) y no nos movemos hacia la creatividad y la implicación (más difícil, pero más divertido). Si no intentamos sumar, en lugar de alejar. Si no construimos redes, sino látigos. Si no somos capaces de evaluar, aprender y cambiar nuestra forma de trabajar, cómo se lo vamos a pedir a ellos: empresa, mandos, sindicatos, trabajadores, etc…

Por eso una de las líneas de trabajo que estamos desarrollando son talleres de formación y acompañamiento a Servicios y Técnicos de Prevención para facilitar el desarrollo de otras habilidades (comunicación, estrategia empresarial, gestión de conflictos, etc…) que nos permitan ser un agente de cambio y contribuya a la integración de la prevención y a la excelencia empresarial. Los talleres están basados en la experiencia de acompañar y transformar los servicios de prevención de aquellas empresas en las que he trabajado, en nuestro lenguaje y pensado para nuestra función. Todos los talleres se adaptan a las necesidades de cada Empresa o Servicio, acompañando en el proceso del cambio, que no es fácil, pero es posible y necesario.

Con todo esto no quiero decir que todo esté en nuestras manos, pero tenemos que encontrar la manera de aportar valor a las empresas, aprender a comunicarnos mejor, analizar las demandas de nuestros clientes internos, detectar áreas de mejora, utilizar el conflicto como palanca de cambio, generar redes de confianza y trabajo conjunto, aumentar nuestra inteligencia emocional, innovar para avanzar….

Porque si no cambiamos nosotros…… ¿Por qué van a cambiar ellos?

equipo-2Trabajando en un Taller con el Servicio de Prevención